lunes, setiembre 27, 2004
Crónica
La (de)formación profesional
Basta revisar los principales medios de comunicación para comprobar las graves faltas éticas en que incurren muchos periodistas y comunicadores. En un escenario de espanto para el público, cabe preguntarse con comprensible indignación si estos periodistas han recibido alguna formación ética, o al menos si han recibido alguna formación periodística. En el marco del Seminario Internacional “La lucha contra la corrupción: Etica Periodística, Democracia y Gobernabilidad”, realizado en la Universidad de Lima, un grupo de expertos en la materia nos ofrecieron sus impresiones y algunas expresiones polémicas que atizaron más de un debate.
No se vende sin receta
Ante una concurrencia no tan nutrida como en la mañana, cuando los fanáticos de Fernando Rospigliosi y Rosa María Palacios colmaron el Auditorio Central de la Universidad de Lima, Jacqueline Fowks fue la encargada de dar inicio a la Mesa Redonda “La ética en la formación de periodistas y comunicadores”.
Fowks enfiló sus baterías en contra de un grupo de diarios como La República, Correo y Perú.21, a los que acusó de enfrascarse siempre en los mismos temas, los que son repetidos hasta el hartazgo en sus titulares por los días de los días amén. Con la ayuda de un retroproyector, mostró cómo el diario Correo estuvo sacando en primera plana durante los primeros días de agosto unos titulares explosivos sobre nuestras relaciones con Chile, previendo incluso una eventual guerra. Por su parte, Perú.21 se afanó durante más de una semana (y en los mismos días) con el tema de las reparticiones de las presidencias para las comisiones parlamentarias.
La periodista, que actualmente se desempeña como corresponsal del diario La Reforma de México, criticó que siempre se repitan estos mecanismos en los medios, cuando se pueden abordar otros temas igual de interesantes.
Pero su opinión no sería compartida ni respetada por todos los presentes. Eloy Jáuregui pareció dedicarle a Fowks su último libro “Usted es la culpable” a la hora de la ronda de preguntas. Sin rodeos, un exaltado Jáuregui cuestionó la autoridad de la expositora y se preguntó “¿con qué derecho viene la señorita Fowks a darnos recetas de cómo hacer primeras planas?”. El ataque cruzó como un misil Tomafowks... perdón, Tomahawk, el auditorio lleno de miradas insólitas y fue a parar donde la aludida.
Sin perder la calma ni la compostura, Fawks comenzó recitando su Currículum Vitae para demostrarle a su inquisidor que ella sí es periodista. “Desde 1989 a la fecha he ejercido el periodismo sin parar, salvo por tres años que estuve haciendo una maestría en México”. Luego, aclaró que lo que ella había dicho no eran recetas, sino comentarios sobre las omisiones de los periodistas y que de ningún modo invalidaba el trabajo de dichos medios. “No sé si respondí su pregunta”, remató. Jáuregui solo atinó a sonreír con sorna y al rato se retiró.
RaZzzzz...eto y la falta de sueño
A su turno, Santiago Pedraglio concluyó que el problema de la ética consiste en informar bien. Para este sociólogo que escribe para Perú.21, los medios deben informar con imparcialidad, tratando de ser igual de duros con el poder político como con el ecónomico. Como Pedraglio hizo notar, un gran problema de muchos medios de comunicación es ser más blandos con el poder económico, porque allí están justamente sus anunciantes.
Mientras Pedraglio comentaba este dilema ético de los medios vs. los anunciantes, a su lado otro expositor libraba su propia batalla. Mario Razzeto estaba en pleno forcejeo con Morfeo para no quedarse dormido, pero finalmente el sueño atrasado lo venció y el catedrático entregó su alma a vista y paciencia de todos los presentes. “¿Estará compungido por lo que habla Pedraglio?”, se cuestionó alguien. “No creo, porque lleva los ojos cerrados hace buen rato”, comentó otro parroquiano que ya había dejado de prestar atención a Pedraglio.
El siguiente expositor fue justamente Razzeto, quien no terminaba de desperezarse. Entre anécdotas añejas de cuando trabajaba en televisión dirigiendo a Pablo Cateriano y otras perlas, los asistentes al evento se iban contagiando de la misma modorra que Razzeto instaló. Bien dicen que el bostezo es contagioso, pero en este caso fueron varios los que pasaron del bostezo a la auténtica siesta.
La Terminal
El cuarteto de ponentes se completó con Ursula Freundt, quien siendo ex alumna de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima ahora es decana de la misma facultad pero en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
Un alumno de la de Lima puso sobre el tapete un tema muy interesante que se le había escapado a los panelistas y escogió a Freundt para que responda a su inquietud. Él se cuestionó si vale la pena estudiar periodismo cuando cualquiera puede ser periodista en este país, tomando como ejemplo sociólogos, abogados, economistas y otros “infiltrados”. “El periodismo se ha vuelto una carrera aeropuerto porque todo mundo aterriza allí”, fue la sentencia del atribulado estudiante.
Ante los aplausos de los asistentes, Freundt se vio obligada a no desentonar. “Es cierto”, comentó. “Pero es fácil distinguir a un periodista de un economista o abogado que escribe bonito. Nosotros (los periodistas) tenemos más armas y estrategias para llegar al lector o al consumidor final; nuestro trabajo va más allá de comentar cosas, tiene que ver, además, con una capacidad comprensiva y analítica que no se da en otras profesiones”.
Los alumnos de periodismo presentes se llenaron de optimismo y recobraron las esperanzas en su profesión. Sin embargo, como se comentó afuera del auditorio al finalizar la mesa redonda, es fácil (o al menos factible) inculcarle la ética a los alumnos que se preparan para ser periodistas, pero la labor se convierte imposible con aquellos profesionales de otras áreas que terminan trabajando como periodistas y que muchas veces comenten actos reñidos con la ética que al final terminan dañando la imagen de la profesión que ellos han usurpado.



